“Las observaciones y vivencias del solitario taciturno son al mismo tiempo más confusas y más intensas que los de la gente sociable; sus pensamientos son más graves, más extraños y nunca exentos de cierto halo de tristeza. Ciertas imágenes e impresiones de las que sería fácil desprenderse con una mirada, una sonrisa o un intercambio de opiniones le preocupan más de lo debido, adquieren profundidad e importancia en su silencio y devienen vivencia, aventura, sentimiento. La soledad engendra lo original, lo audaz e inquietantemente bello: el poema. Pero también engendra lo erróneo, desproporcionado, absurdo e ilícito”.

—La muerte en Venecia, Thomas Mann.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Pelo de bucle


A las olas ya no les quedan fuerzas cuando rozan la tierra.

A María, que lleva pompas de jabón en la mirada y hace de la amistad una inesperada acrobacia.


Es todo un oficio extender el dedo,
miembro mecánico,
estallar pompas, una tras otra,
sin remordimiento alguno.

Yo me he dedicado a ello durante veintisiete años.

Es todo un oficio hasta que vienes
y me soplas la oreja
y la burbuja sigue, se eleva,
esta vez: intacta.

La burbuja sigue y yo respondo
al soplo que es tu viento huracanado.

Pero dónde tus temporales,
desde dónde el movimiento acróbata
antes de mi cuerpo débil.

Es tarde, pelo de bucle, es tarde.

Has vencido a mi dedo y la burbuja sigue.
Pero observa la hierba, el enredo de pies. 
Contempla el engranaje retorciendo mis tobillos.

Hay un óxido enganchándonos
por encima de las rodillas,
estuvo allí mucho antes de que nacieras,
antes de que intentara definirte
hasta hacerte simple con palabras.

Pero, qué palabras para una libertadora de burbujas que llega tan tarde.

Y debo decirte, tejedora de ondas,
que fallé en mi oficio
y la burbuja sigue, que es libre.

Pero dime tú, cazadora de nudos.

Qué hago yo con estos dedos, estos miembros mecánicos, 
qué hago con estos dedos que, fallando en su oficio,
siguen.

Siguen siendo incapaces de tocarte,
incapaces de dejar que seas,  
que te eleves:
intacta.





Estas palabras nacieron en 2016, cuando contaba con veintisiete años. Hasta hoy, 2016, treinta años, no han tenido ningún sentido.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Pensamientos irrelevantes (I)


Papiroflexia

Sucede a veces entre los que masajeamos una mente papirofléxica, que estamos fregando un vaso o esperando el metro en el andén y de repente, pap, se nos dobla una esquina.
Un repliego junto a otro que va formando una escalera, componiendo huecos o lagunas donde depositar una paloma o un recipiente hermético. Un papel cada vez más alto donde fingir que no hemos visto, que hemos fundido en colores hasta encubrir un no-recuerdo a pesar de ser arquitectos anvérsicos, obreros tectónicos y crecimiento impulsivo.
Nos sucede a veces a los papirofléxicos, que arrugamos demasiado la altura y se nos cae la escalera, restos de saturados peldaños que van apareciendo por el suelo como una tabla lisa que nos marea nos confunde porque no es su sitio. Una tabla lisa que se convierte en una manta, una manta que nos recubre y ya no nos deja escapar.
Hablo de esas mentes que han nacido con un muelle nervioso, las que quedamos expectantes cuando nos descomponemos, como esperando nuevas formas de papiroflexia.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Momento



Intento borrar mi geometría,
la desnutrida idea que vacila
en cada movimiento,
cada tacto,
cada palabra que flota
alrededor de mi oreja
cada día.

Y aquí todo es momento,
la imagen se extingue sin saber
si ha sucedido y me mira,
me pregunta qué es cierto.

Qué es cierto, ya no lo sé.

Qué es el interior tangible
de vuestras cabezas
sino un gesto olvidado
que no entiendo

cuando os observo,
como roca sedienta que limita el mar
y os rozo,
con dedos astronáuticos os rozo
y no os alcanzo

...y la verdad queda tan lejos.

No siento tristeza,
no siento más que un espacio
insulso, sedentario,
como este yo dentro de mí
cada vez más pálido,
este yo que escribe dudas
con un bolígrafo
consumido por palabras.

Y mi cabeza llena de momentos.

Los momentos que me mienten,
el recuerdo que miente
cuando os pienso como formando 
parte del suelo,
como estallados en cristales pequeñísimos,
el surco donde os conocí
cuando fuisteis un cuerpo sólido 
que ya no encaja.

Debemos confesar:

No solo yo camino detrás de la certeza,
no solo yo, tú también buscas 
la imagen nítida, 
la realidad palpable que disipe el momento 
y nos conciba para decir:
te creo, 
para decir: yo he sentido el movimiento, 
el tacto,
cada palabra que dejas flotando
alrededor de mi oreja,
y perduras.


martes, 2 de agosto de 2016

Frontera


  A cada paso que doy
vuelve a crecer la distancia
entre mi pie y el horizonte…
Si pudiera yo alcanzar la línea última,
la placenta
que nos recubre y nos encierra en el tiempo
  en lugar de sollozar,
graparme al suelo con los dientes
   y esperar
que me contagie el aire infecto.
  vuestro pulmón herido.
   
    Y sin embargo aún no he nacido,
en posición fetal intento abrirle un hueco
al horizonte y quedo débil,
débil,
como quien practica una cesárea al mundo
   y ahora descansa,
con un niño muerto entre los brazos.
   Salivo vuestra lactescencia,
la confesión transparente que no baña
la tinta roja de la lengua.
  vuestras palabras de leche.

Y el silencio es blanco,
   blanco en vuestra voz
que está plagada de esquinas:
cuando intentáis sonreír
   y el labio no se mueve,
cuando os retiene el cántico
   que os deja unidos,
como llevando en el ombligo
el cordón de una misma madre.
   
    Y no he nacido.
Cada paso que doy me va borrando
de la tierra y sueño,
con mi visión embrionaria yo me arrullo
  y sueño
que al fin alcanzo la frontera,
atravieso la línea última que nos encierra 
y exilio del mundo su mirada triste.



martes, 26 de julio de 2016

Cisma

—Imagen de Alexandra Levasseur


Dios hará su parte y nos dejará rogando
por un río o una piedra de sílice, 
ser huella finita en la tierra o un bulbo
en el camino de los pobres.

Pero nosotros, los más pobres,
a dónde iremos, tan ateos.

Nosotros los desheredados, los miserables,
los que no tenemos fe ni pureza o espíritu,
qué haremos luchando con un cuerpo
contra aquellos, que los poseen todos.

Qué nos quedará cuando, sin alma,
pongamos un pie sobre las aguas

más que gravilla en nuestro pie descalzo,
quedarnos fijos en la orilla y cuestionarlo todo:
la virtuosa luz, la solución santísima,
la beata madre de todas las respuestas.

A dónde iremos cuando seamos
expulsados, sin jardín ni casa,

y alcemos la mirada al sol y así muramos,
anclados a la tierra,
dejando su cabeza llena de espinas
mientras nos crecen semillas en el cerebro.




sábado, 25 de junio de 2016

La rafia


“cada reloj, cada opción, cada nuevo intento
de añadirse por fin a la gran grieta
se cristaliza,
y es como una misma puerta cerrándose
o una piedra hallando reposo en la arena
tras haberse deslizado verticalmente por el agua”
Álvaro Guijarro, Tránsito,  Pliegues del día,
Chiado editorial, 2011, página 59.


Rafia* hilo de fibra sintética parecido al yute. Su fibra es tenaz, gruesa,
           desagradable al tacto. Se emplea para fabricar redes, sacos y otros
           objetos.


Hablar por ejemplo de la carcoma
de los seres de su carne
la gruesa rafia de sus hebras
                                     sus sinónimos

Hablar por ejemplo de esa rafia
                               lo que hacen
con sus bocas sus estómagos
                 el entramado de sus fibras

cómo nos van dejando poco a poco una cuchilla entre las grietas
cómo nos van dejando su saliva en nuestra lengua
su hemoptisis

Y lijar sus manos hasta el hueso hasta que griten y sepan
                                          que nunca volverán a estar limpias
rasgar su miedo y consolarlos decirles

No naciste asesino   yo 
                           tampoco
y nunca nos acostumbraremos a estas murallas de cuerpos

Que no hay por qué clavar alfileres en los ojos
                                 mientras naces solo
vives
              solo
                       mueres
                                         solo
recordar no es necesario

así que vuelve a esconderte
vuelve a callarte
vuelve a volverte
             cada vez más antisocial
y entonces
conoce al menos diez personas en cada día idéntico
diez nuevas virutas de inmaculada rafia
arrastrando nuevamente el mismo espectro

Intenta respirar esconde busca cambio
                                      entre unos dedos
que han dejado de creer arañan formas imposibles

y tú lo sabes

Sé que ves lo putrefacto los gusanos que un día
                                                           simularon ser flores
que los viste satisfechos revolcándose en sus escombros
rematando semejanzas en el último estertor de sus pupilas

Hablar por ejemplo de estas redes
                         de su rafia  lo que hacen
aunque me hayan mutilado la lengua 
las palabras

no necesito hablar porque tú conoces nosotros sabemos yo
                                                                             lo conozco
comprendemos 
que no querer ver ignorarlo no aceptar
                                 no hará que se extinga
Cierra los ojos y observa
                        está en lo que te rodea
la maldición del yo y el nosotros

Hablar por ejemplo de la rafia
                               entender de qué mentira
qué aspereza nos compone

y aceptarlo.


5 de julio, 2014


sábado, 4 de junio de 2016

La restitución del nombre



Hay una onda púrpura
borrando la imagen de un espejo,
                                  sigo en mí.
Aquí hay un sauce blanco.

Aquí un recuerdo ríe
abriendo tijeras con las manos,
aquí soltaré a los perros 
deseosos de mi carne,
aquí voy a mirarles de frente.
Voy a decirles:
vuestro futuro es azul.

Estoy viendo cómo se elevan,
como un puñado de semillas
lanzadas al aire.
Pienso dejarles competir 
por su corona de espinas,
mirarles desde el fondo mientras busco
las branquias en mi cuello:

Aquí crecerán vuestros colmillos.

Pero golpeo el cristal y en el vaso
galopa una bandada de pájaros,
están bullendo para desprender el musgo,
se está grabando en la madera:
Aquí hay un sauce blanco.

Voy a dejar mi palabra
                             [en la mesilla,
y cerraré estas tijeras,
deseosas de mi carne.



lunes, 23 de mayo de 2016

Égida

Imagen: Gorgon City - Imagination ft. Katy Menditta


Nadie sabe dónde está el hogar.
Cuándo nos desterramos
a nosotros de nosotros mismos.
En qué momento se aleja
al cerebro de lo reciente.

Nadie sabe y nada recuerdan.
Y es, en verdad, muy triste:
que llegue la hora de la muerte
y no quede siquiera consciencia
de haber vivido.


sábado, 26 de marzo de 2016

Tiempo

Vladimir Kush.                                          


Puedes coger la lluvia
y comprimirla en un folio,
hacerme ver en qué cantidad,
a qué velocidad su caída.

Y yo sabré al leerte
sobre qué baldosa o hierba muere,
cómo se deshace el cielo
o se mezcla el viento
en sus tonos de gris.

Puedes hablar tanto
y tan bien de la lluvia
que mi piel se torne húmeda,
fría, y sienta
el olor inconfundible de la tierra.

Y aun así, escucha:
La lluvia nunca será tuya,
nunca podrás crearla.
Seguirá existiendo únicamente
ahí fuera: 
muda, inalcanzable, libre.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Viraje


Al otro lado del eco:
Nadie.

En cada sonido
un pedazo de futuro
deja de existir

y el eco vuelve:
Nadie escucha.


jueves, 10 de diciembre de 2015

Mano sobre mano




Delante de los ojos,
mano sobre mano
para no derramar palabra alguna.

Si la realidad no cae del labio:
no existe.

Si no sedimenta en sílabas
y no cuelga
como racimos asimétricos
en cada oído: no existe.

Si se separa realidad y forma,
se adiestra al pensamiento
hasta moldearlo en una lámina

sin que quede en ella 
ni una mancha ni un blanco 
ni una curva de grafito:
no existe.

Si así se incrusta la palabra
y la palabra queda seca
en una llaga
y la llaga en la garganta.

Si se calcifica la voz,
se enquista,
rígida como un nexo
entre la columna y el estómago

y así convierto mi cuerpo
en casi idea,
casi transparencia o humo.

Si no vuelvo a verbalizarme,
ignoro la ventana cerrada
de vuestros oídos

y allí me quedo:
mano sobre mano,

¿Quién no existe,
dónde el yo?






martes, 8 de diciembre de 2015

Abisal


Hay una voz oculta
en el ancho de las hojas
y tal vez sea miedo,
                             y es
como doblar un junco
en la explanada frágil
de la memoria.

Sin embargo, ahora,
con las manos dormidas
y la cabeza en el suelo,
        ahora, ¿qué?

¿Soltaré acaso mi mano
de la obsesión anfibia,
borraré de mis recodos
los grabados de esperanza?
Ahora,

ahora que consumo en otro
besos largos,
                        largos
como el caminar de un eco.
¿Qué haría si volviera?

¿Soplaría yo su aire
en el pulmón de otro,
sacaría el tacto húmedo
que se impregnó en mi pecho?

¿No querría siquiera
correr a rellenarlo?

Sí, me digo,
                               ya sé,
este rugido en el fondo
es el oscuro fondo de mi egoísmo,
la conciencia que golpea
con la violencia de un padre.

Y aún así,
toda la sed y el hambre
con que horadé en mí sus huellas,
toda la fluidez de brazos
con los que aún escarbo,
¿cómo dejar que se pierdan?

Escucho la voz dormida
afilarme entre las hojas
y encuentro su trampa oculta,
en cada rama de olvido
una nada me atraviesa
                    la frente.

Ahora entiendo la pregunta:

¿Cómo querer ser justa
y besar un lugar o un hombre
al que no pertenezco?





miércoles, 2 de diciembre de 2015

Lotus


Y entiendo vuestro miedo por ser raíz
o hierba única,
ser apenas fosforescencia inocua
brillando abandonada en mitad
de un páramo,
pero seguís adorando esta sociedad
envuelta,
como papel de plata encerrado
en un puño,
y así la vida, vuestra insistencia
por las piedras,
de tanto roer la miseria hacia el hueso.

Y entiendo vuestro miedo
pero no os pertenezco,
porque aún prefiero ser apenas luz
lejana
latiendo abandonada en mitad
de un páramo,
porque prefiero el exilio y la vida
en la reverberación de una hoja
y exprimir la savia:
mi papel de plata con la aspereza
hacia fuera.
Y ser algo más que esta palabra
cansada ya de ser tan muda.




lunes, 23 de febrero de 2015

Yo creo en los espejos

—'Jon and Alex' (pareja de homosexuales en San Petersburgo, Rusia), fotografía tomada en 2014 por el fotógrafio danés Mads Nissen, ganadora del 'World press photo 2015'.

“Yo creo en los espejos”
—Alejandra Pizarnik

Yo creo en los espejos,
son ellos los que destierran,
extravían
mi imagen de aquel cuerpo,

creo en los espejos, la crueldad
con que presumen, que engendran,
la culpa que rezuman
a través del ombligo, y creo

yo creo en los espejos
porque me invaden el muslo,
las piernas,
la ortiga blanca de mi lengua

y creo, yo creo en los espejos
porque me engastan el labio,
acomodan
nuevo andamio en las ojeras,

y creo,
yo creo en los espejos,
y por ellos no mirarme,
por ellos, no creer en mí.

sábado, 7 de febrero de 2015

Solo hablar

Fotografía: ‘Scarcity of Hygienic Drinking Water in Dhaka city’ from entrant Ismail Ferdous.

A Alberto Rivas y sus 'similitudes humanas'.
(Jueves, cinco de febrero de dos mil quince, jam session del Vergüenza Ajena).

En esta cucaracha panza arriba
que se niega a descomponerse,
en aquel lugar entre oscuro y ocre
donde nadie piensa en murallas caídas,
nadie sonríe a la cabeza de las moscas,
y solo buscan el prado verde
y el sol intacto
y un silencio saliendo por los ojos,
yo habito.

Sigo siendo manzana que avanza
entre ingravidez y nada
al pie del árbol,
y aquí todas las manzanas se parecen,
pero por qué mienten,
por qué recoger el sidroso jugo
que les bañaba la lengua
y volverlo seco, casi piedra.
Que ya sé,
no soy más que otra sombra
resistiendo al viejo olmo,
otra sombra

que nunca quiso la inclemencia de las flores
ni la adherencia de su tallo.
Solo hablar,
hablar sin llevar una cizalla en las sienes
ni pánico a la piel desnuda.
Tan solo el sencillo, fluido acto
de mover los labios,
atrapar el sonido entre los dientes,
nada más.

Y sin embargo,
en este insecto deprimido
nadie quiere ser de carne.
La sangre de un extraño me empapa los tobillos.
Y aquí todas las manzanas se parecen,
pero ninguna se comprende.



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