“Las observaciones y vivencias del solitario taciturno son al mismo tiempo más confusas y más intensas que los de la gente sociable; sus pensamientos son más graves, más extraños y nunca exentos de cierto halo de tristeza. Ciertas imágenes e impresiones de las que sería fácil desprenderse con una mirada, una sonrisa o un intercambio de opiniones le preocupan más de lo debido, adquieren profundidad e importancia en su silencio y devienen vivencia, aventura, sentimiento. La soledad engendra lo original, lo audaz e inquietantemente bello: el poema. Pero también engendra lo erróneo, desproporcionado, absurdo e ilícito”.

—La muerte en Venecia, Thomas Mann.

martes, 2 de agosto de 2016

Frontera


  A cada paso que doy
vuelve a crecer la distancia
entre mi pie y el horizonte…
Si pudiera yo alcanzar la línea última,
la placenta
que nos recubre y nos encierra en el tiempo
  en lugar de sollozar,
graparme al suelo con los dientes
   y esperar
que me contagie el aire infecto.
  vuestro pulmón herido.
   
    Y sin embargo aún no he nacido,
en posición fetal intento abrirle un hueco
al horizonte y quedo débil,
débil,
como quien practica una cesárea al mundo
   y ahora descansa,
con un niño muerto entre los brazos.
   Salivo vuestra lactescencia,
la confesión transparente que no baña
la tinta roja de la lengua.
  vuestras palabras de leche.

Y el silencio es blanco,
   blanco en vuestra voz
que está plagada de esquinas:
cuando intentáis sonreír
   y el labio no se mueve,
cuando os retiene el cántico
   que os deja unidos,
como llevando en el ombligo
el cordón de una misma madre.
   
    Y no he nacido.
Cada paso que doy me va borrando
de la tierra y sueño,
con mi visión embrionaria yo me arrullo
  y sueño
que al fin alcanzo la frontera,
atravieso la línea última que nos encierra 
y exilio del mundo su mirada triste.



martes, 26 de julio de 2016

Cisma

—Imagen de Alexandra Levasseur


Dios hará su parte y nos dejará rogando
por un río o una piedra de sílice, 
ser huella finita en la tierra o un bulbo
en el camino de los pobres.

Pero nosotros, los más pobres,
a dónde iremos, tan ateos.

Nosotros los desheredados, los miserables,
los que no tenemos fe ni pureza o espíritu,
qué haremos luchando con un cuerpo
contra aquellos, que los poseen todos.

Qué nos quedará cuando, sin alma,
pongamos un pie sobre las aguas

más que gravilla en nuestro pie descalzo,
quedarnos fijos en la orilla y cuestionarlo todo:
la virtuosa luz, la solución santísima,
la beata madre de todas las respuestas.

A dónde iremos cuando seamos
expulsados, sin jardín ni casa,

y alcemos la mirada al sol y así muramos,
anclados a la tierra,
dejando su cabeza llena de espinas
mientras nos crecen semillas en el cerebro.




sábado, 25 de junio de 2016

La rafia


“cada reloj, cada opción, cada nuevo intento
de añadirse por fin a la gran grieta
se cristaliza,
y es como una misma puerta cerrándose
o una piedra hallando reposo en la arena
tras haberse deslizado verticalmente por el agua”
Álvaro Guijarro, Tránsito,  Pliegues del día,
Chiado editorial, 2011, página 59.


Rafia* hilo de fibra sintética parecido al yute. Su fibra es tenaz, gruesa,
           desagradable al tacto. Se emplea para fabricar redes, sacos y otros
           objetos.


Hablar por ejemplo de la carcoma
de los seres de su carne
la gruesa rafia de sus hebras
                                     sus sinónimos

Hablar por ejemplo de esa rafia
                               lo que hacen
con sus bocas sus estómagos
                 el entramado de sus fibras

cómo nos van dejando poco a poco una cuchilla entre las grietas
cómo nos van dejando su saliva en nuestra lengua
su hemoptisis

Y lijar sus manos hasta el hueso hasta que griten y sepan
                                          que nunca volverán a estar limpias
rasgar su miedo y consolarlos decirles

No naciste asesino   yo 
                           tampoco
y nunca nos acostumbraremos a estas murallas de cuerpos

Que no hay por qué clavar alfileres en los ojos
                                 mientras nacemos solos
vivimos
              solos
                       morimos
                                         solos
recordar no es necesario

así que vuelve a esconderte
vuelve a callarte
vuelve a volverte
             cada vez más antisocial
y entonces
conoce al menos diez personas en cada día idéntico
diez nuevas virutas de inmaculada rafia
arrastrando nuevamente el mismo espectro

Intenta respirar esconde busca cambio
                                      entre unos dedos
que han dejado de creer arañan formas imposibles

y tú lo sabes

Sé que ves lo putrefacto los gusanos que un día
                                                           simularon ser flores
que los viste satisfechos revolcándose en sus escombros
rematando semejanzas en el último estertor de sus pupilas

Hablar por ejemplo de estas redes
                         de su rafia  lo que hacen
aunque me hayan mutilado la lengua 
las palabras

no necesito hablar porque tú conoces nosotros sabemos yo
                                                                             lo conozco
comprendemos 
que no querer ver ignorarlo no aceptar
                                 no hará que se extinga
Cierra los ojos y observa
                        está en lo que te rodea
la maldición del yo y el nosotros

Hablar por ejemplo de la rafia
                               entender de qué mentira
qué aspereza nos compone

y aceptarlo.


5 de julio, 2014


sábado, 4 de junio de 2016

La restitución del nombre



Hay una onda púrpura
borrando la imagen de un espejo,
                                  sigo en mí.
Aquí hay un sauce blanco.

Aquí un recuerdo ríe
abriendo tijeras con las manos,
aquí soltaré a los perros 
deseosos de mi carne,
aquí voy a mirarles de frente.
Voy a decirles:
vuestro futuro es azul.

Estoy viendo cómo se elevan,
como un puñado de semillas
lanzadas al aire.
Pienso dejarles competir 
por su corona de espinas,
mirarles desde el fondo mientras busco
las branquias en mi cuello:

Aquí crecerán vuestros colmillos.

Pero golpeo el cristal y en el vaso
galopa una bandada de pájaros,
están bullendo para desprender el musgo,
se está grabando en la madera:
Aquí hay un sauce blanco.

Voy a dejar mi palabra
                             [en la mesilla,
y cerraré estas tijeras,
deseosas de mi carne.



lunes, 23 de mayo de 2016

Égida

Imagen: Gorgon City - Imagination ft. Katy Menditta


Nadie sabe dónde está el hogar.
Cuándo nos desterramos
a nosotros de nosotros mismos.
En qué momento se aleja
al cerebro de lo reciente.

Nadie sabe y nada recuerdan.
Y es, en verdad, muy triste:
que llegue la hora de la muerte
y no quede siquiera consciencia
de haber vivido.


sábado, 26 de marzo de 2016

Tiempo

Vladimir Kush.                                          


Puedes coger la lluvia
y comprimirla en un folio,
hacerme ver en qué cantidad,
a qué velocidad su caída.

Y yo sabré al leerte
sobre qué baldosa o hierba muere,
cómo se deshace el cielo
o se mezcla el viento
en sus tonos de gris.

Puedes hablar tanto
y tan bien de la lluvia
que mi piel se torne húmeda,
fría, y sienta
el olor inconfundible de la tierra.

Y aun así, escucha:
La lluvia nunca será tuya,
nunca podrás crearla.
Seguirá existiendo únicamente
ahí fuera: 
muda, inalcanzable, libre.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Viraje


Al otro lado del eco:
Nadie.

En cada sonido
un pedazo de futuro
deja de existir

y el eco vuelve:
Nadie escucha.


jueves, 10 de diciembre de 2015

Mano sobre mano




Delante de los ojos,
mano sobre mano
para no derramar palabra alguna.

Si la realidad no cae del labio:
no existe.

Si no sedimenta en sílabas
y no cuelga
como racimos asimétricos
en cada oído: no existe.

Si se separa realidad y forma,
se adiestra al pensamiento
hasta moldearlo en una lámina

sin que quede en ella 
ni una mancha ni un blanco 
ni una curva de grafito:
no existe.

Si así se incrusta la palabra
y la palabra queda seca
en una llaga
y la llaga en la garganta.

Si se calcifica la voz,
se enquista,
rígida como un nexo
entre la columna y el estómago

y así convierto mi cuerpo
en casi idea,
casi transparencia o humo.

Si no vuelvo a verbalizarme,
ignoro la ventana cerrada
de vuestros oídos

y allí me quedo:
mano sobre mano,

¿Quién no existe,
dónde el yo?






miércoles, 2 de diciembre de 2015

Lotus


Y entiendo vuestro miedo por ser raíz
o hierba única,
ser apenas fosforescencia inocua
brillando abandonada en mitad
de un páramo,
pero seguís adorando esta sociedad
envuelta,
como papel de plata encerrado
en un puño,
y así la vida, vuestra insistencia
por las piedras,
de tanto roer la miseria hacia el hueso.

Y entiendo vuestro miedo
pero no os pertenezco,
porque aún prefiero ser apenas luz
lejana
latiendo abandonada en mitad
de un páramo,
porque prefiero el exilio y la vida
en la reverberación de una hoja
y exprimir la savia:
mi papel de plata con la aspereza
hacia fuera.
Y ser algo más que esta palabra
cansada ya de ser tan muda.




sábado, 7 de febrero de 2015

Solo hablar

Fotografía: ‘Scarcity of Hygienic Drinking Water in Dhaka city’ from entrant Ismail Ferdous.

A Alberto Rivas y sus 'similitudes humanas'.
(Jueves, cinco de febrero de dos mil quince, jam session del Vergüenza Ajena).

En esta cucaracha panza arriba
que se niega a descomponerse,
en aquel lugar entre oscuro y ocre
donde nadie piensa en murallas caídas,
nadie sonríe a la cabeza de las moscas,
y solo buscan el prado verde
y el sol intacto
y un silencio saliendo por los ojos,
yo habito.

Sigo siendo manzana que avanza
entre ingravidez y nada
al pie del árbol,
y aquí todas las manzanas se parecen,
pero por qué mienten,
por qué recoger el sidroso jugo
que les bañaba la lengua
y volverlo seco, casi piedra.
Que ya sé,
no soy más que otra sombra
resistiendo al viejo olmo,
otra sombra

que nunca quiso la inclemencia de las flores
ni la adherencia de su tallo.
Solo hablar,
hablar sin llevar una cizalla en las sienes
ni pánico a la piel desnuda.
Tan solo el sencillo, fluido acto
de mover los labios,
atrapar el sonido entre los dientes,
nada más.

Y sin embargo,
en este insecto deprimido
nadie quiere ser de carne.
La sangre de un extraño me empapa los tobillos.
Y aquí todas las manzanas se parecen,
pero ninguna se comprende.



domingo, 1 de febrero de 2015


Si me acerco una bombilla al ojo
puedo ver mi iris
aclarándose.

Hay un humano dentro.

A mi alrededor
el mundo sigue siendo
el mismo.

viernes, 23 de enero de 2015

La niña 2446

"Ellos dicen que debemos someternos y y ser uno con la Máquina.
                             (...)
¡Aplasta la Máquina de Control!
Trabaja, compra, consume, ¡MUERE!
¡Aplasta la Máquina de Control!
Pequeños esclavos felices por el salario mínimo.
                              (...)
Así vivimos nuestras vidas digitales en múltiples pantallas y nos olvidamos de que la sangre de los trabajadores engrasa las máquinas.
                               (...)
Nos hemos convertido en una nación de lobos gobernada por ovejas, propiedad de cerdos, sobrealimentados y puestos a dormir.
(...)
La explotación es contagiosa."
—Otep Shamaya en Smash the Control Machine.

La niña hinchada
está debajo
de las pestañas
y quiere
dormir,
se abre
muros de opio
en el cerebro.

Una migraña estúpida
lleva
un def con uno
en el cuerpo,
y puede que sea
ella.

Un hilo de hueso,
un hilo de hueso.

La niña tuvo derechos
antes,
mucho antes,
pero eso fue
antes
de alistarse,
ahora,
no.

Ahora es
2446,
tiene que proteger
su número,
hay que darle palabras
breves,
cada vez más
breves
hay que hacerle
recortes.

Porque aquí
los bonsáis son descuartizados,
porque son muy
pequeños
son muy
verdes
y son comida
apta
para ratas.

La niña agujereada
planea matar
a la abeja
reina,
pero dice:
tengo
suerte,
tengo
número,
y no es
tan malo,
dice,

no sería tan malo 
de no ser por tanta
abeja,
tanta abeja con su aguijón
bien alto,
de no ser por la serpiente
furiosa
que llevan por cabeza.

Y dice tengo
suerte,
dice,
tengo un cuello
acordeónico
y
me podan el bonsái
por las rodillas,
dice:
suerte.

La vida es un número:
soy la niña 2446.
La vida es un número:
soy la niña 2446.



***

Busco el nombre del autor de la fotografía que da inicio a esta entrada, por favor, si lo sabe, hágamelo saber a: aiyumi1986@gmail.com. GRACIAS.

sábado, 17 de enero de 2015

Un café y una manzana

Limelight, 1983. Foto de Ken Schles, fiesta en Nueva York,1983

"Y todo lo que la memoria más quiere
una vez fue nuestra única esperanza de ser,
y todo lo que la esperanza adoró y perdió
ya se ha convertido en memoria.
(...)
no podemos ser lo que recordamos,
ni nos atrevemos a pensar en lo que somos."
—Versos 5,6,7,8,11 y 12 de Estrofas para ponerle música (una de ellas). 
Lord Byron, Domestic pieces, 1816.

El bocado de apariencia eterna
que llamaron juventud
aún guarda un boceto tuyo
en su memoria.
Y pregunto, ¿hasta cuándo?
¿Dirás tú, algún día,
hasta aquí fui joven?
¿Sentarás tu cuerpo
ya domado en una nana
y cederás, por fin, a descansar?
¿Escucharás tú, niña enmohecida,
la confesión de tus manos?

Dime si acabará, tal vez,
la debilidad en tus piernas,
el mareante espejo.
Si regresará la sangre
por tu cara y por tu vientre.
Si volverás a ser mujer
antes de atravesarte
las clavículas, las caderas,
aún pensando:
tampoco ahora es suficiente.

Te pregunto a ti, desfasada larva,
¿Cuántos pelos más han de caer,
piel secarse, para aniquilar la raíz,
la extrema meta de tu mente?
¿Hasta cuándo arrastrarás
la idea yerma de la culpa?
¿Alimentarás, quizás ,
el restringido campo,
tus barbechos,
sin excavar después
la tierra misma con tus dedos?

Dime cuándo mirarás
la erosión en tus nudillos
y gritarás hueso infértil,
si desecharás de tu centro
el fatigado ingenio de esconderte,
lo cambiarás por la derrota
de tus síntomas.
Tan solo dime,
¿qué esperas conseguir
de la insaciable ruta de tu carne,
tu lucha siempre insatisfecha?

Tú que te miraste a los ojos
y distinguiste: aquí no hay triunfo
salvo embrión enfermo,
¿en qué esforzado paso
te estancaste?

Pero qué inútil, niña errática,
preguntar por la estulticia de tu hambre,
qué inútil, en el fondo.
¿Cómo encerrar en una línea
lo que sigues viendo
y convencerte?



jueves, 15 de enero de 2015

Sumisión


Yo no permití a este día
mostrar su pálida mejilla sobre mi rostro,
no busqué el tacto frío de la tierra
como imán en mis talones.

Y sin embargo, sé,
donde nadie mira
también sigue habiendo mundo,
el carrete velado de nuestra memoria.

Yo no pedí incluirme
en el rumor absurdo de las calles,
pero sé, no es necesario
empujar al agua para que fluya.

Resisto, por ineptitud, cariátide,
nunca quise consentir al sol
abrir simétricos sus pétalos
sobre mis párpados.

Y sin embargo, sucedo.
Me mantengo esfinge, apenas
una reverberación sobre la piedra.
Y camino,

sin entender las horas,
sin abreviar la vida.
Tal vez existir solo sea
un disimulado acto de sumisión.


domingo, 11 de enero de 2015

Búsqueda



Alguien aprieta un poco más la brida.
Hay un anzuelo anudado hacia dentro.

Mira,
la brida deshilacha el esófago.

Hundo la caña hacia dentro,
sacudo y hundo el anzuelo, la caña,
el hombre con la cabeza hacia dentro.

Alguien cambiará este mar
por un cubo de agua sucia.

Tendré la libertad que quiera
si no me opongo a la razón del plástico.
Libertad es cubrir con brea
las ramas de mis bronquios.

Mira,
el cielo se hace borroso dentro del agua.

No quiero flotar como pez muerto,
No quiero pájaro volando
ante el perdigón de un hombre.

Solo quiero blanco, puro blanco,
y la ausencia de su óbice.

Y desde este lugar privilegiado
poder observarlo todo.


Unborn 8.0 Brown Pointer